La evolución en los modelos de aprendizaje no es un tema nuevo, son muchos los que se han cuestionado la efectividad del aprendizaje unidireccional clásico (Howard Gardner, Benjamin Bloom, Paulo Freire, John Dewey y un largo etcétera). Pero, aunque sea un tema muy recurrente, no deja de ser muy relevante en la sociedad y la empresa. Para estas últimas quizás lo sea más que nunca. El principal elemento competitivo es la capacidad de aprender de los profesionales en un entorno nunca antes conocido por la coyuntura económica y sanitaria. Muchos se han cuestionado qué es más importante: la estrategia o la implantación. En Moebius Consulting preferimos no elegir, conscientes de que una sin la otra no tiene un buen futuro.

Por tanto, el aprendizaje es absolutamente fundamental para el éxito de las organizaciones. Y con ello, los “departamentos de formación y desarrollo” se convierten en uno de los principales elementos de competitividad de las empresas. Los garantes del aprendizaje en sus empresas. Y a pesar ello, al echar la vista atrás, comprobamos que los procesos de formación en la empresas siguen necesitando agilidad. La tecnología nos da un mundo de posibilidades que va mucho más allá de la eficiencia del canal. Algunas las aprovechan mejor que otros, pero no estamos aprendiendo mejor. Analiza las evaluaciones de desempeño de tu organización o los estudios de necesidades de desarrollo. Seguimos dando vueltas una y otra vez a las mismas necesidades: gestión del tiempo, orientación al cliente, innovación, trabajo en equipo… y, cómo no, liderazgo. Una y otra vez, todo sigue igual. Y ahora, dirección de equipos en remoto: teletrabajo.

Y se crea una necesidad que se torna en urgencia, y queremos hacer cosas distintas, pero todo se parece mucho a lo de siempre. Los formatos y cuestiones tácticas pueden haber cambiado mucho, pero los modelos de aprendizaje son los de siempre. Porque sólo unos pocos hablan de aprendizaje.

Y llega la tecnología salvadora e implantamos LMS cada vez más potentes; primero soluciones propietarias, luego en la nube, más sociales, más versátiles, más “responsive”, y las llenamos de recursos… Y todo sigue igual. ¿Y el aprendizaje?

Y las empresas apuestan por traer a la función de formación a profesionales con espíritu práctico (preferiblemente del negocio) para que den un poco de foco a todo esto. Y enfocan mejor que nunca los programas de formación a las necesidades del negocio. Y pasan los años, y se vuelven profesionales de la función y exploran el ROI de la información y reviven a Kilpatrick y… como mucho, nos dejan nuevas maneras de medir la satisfacción del participante como el NPS. Y se nos cuela el KPI de que los programas “hagan ruido”. Y todo sigue igual. ¿Y el aprendizaje?

Quizás este año, que empieza con razonable optimismo tras un año desastroso con muchos aprendizajes de esta larga crisis, sea el año de centrarnos en lo importante: en luchar contra viento y marea por un pequeño avance, el de poner el marketing al servicio de la formación y no convertirlo en el fin, en que nunca más hablemos de ruido y sí de compañeros haciendo alguna pequeña cosa de manera diferente, el de trascender la sala y el LMS, el que vuelvan los pedagogos…

Quizás 2021 sea el año del aprendizaje.