El trabajo remoto abre muchas posibilidades, incrementa la productividad entre un 5 y un 25%, aumenta el tiempo que estamos dedicados a trabajar y sobre todo, el tiempo que estamos concentrados y sin interrupciones… Pero eso sí, siempre y cuando nuestra pareja, hijas e hijos o las personas con las que vivimos, lo permitan.

Vamos a ver cómo gestionar las relaciones durante el trabajo remoto. No te vamos a dar trucos y recetas, pero sí intentaremos compartir reflexiones sobre cosas que podríamos hacer para que trabajar en remoto, mejore la vida social, o como mínimo, no la empeore.

Acompáñanos y te ayudaremos a evitar que Zoom, WhatsApp, Teams, mail y chats, mermen tus relaciones, tu forma de comunicarte y de contactar y conectar con el mundo exterior.

Relaciones en el trabajo

Tenemos un compañero, Beto, que al terminar una reunión de trabajo era el que te invitaba a parar 5 minutos en la cocina de la oficina para comentar mientras se ponía una café. Reconozco que a veces se me hacía difícil acompañarlo y dejar el trabajo, llegue a tomar el café pensando que era un poco pesado, pero ahora que después de una reunión todo acaba con un “abandonar la sala” o “terminar la reunión”, echamos de menos esos 5 minutos.

Trabajar de forma remota y sin interacción personal y directa la mayor parte del tiempo, impacta de forma directa en el rendimiento y, a la larga, puede modificar nuestros skills, llegando incluso a afectar a aspectos tan básicos como la forma de comunicarte

Por esta razón, es importante que trabajes de forma consciente en las principales actividades de equipo, a las que afecta la soledad.

  1. La creatividad: la posibilidad de crear ideas junto a otras personas y de buscar soluciones de forma innovadora y compartida.
  2. La retroalimentación: compartir, revisar y opinar sobre tareas o trabajos propios y de los demás
  3. El razonamiento y toma de decisiones, compartido y a través de la conversación y el debate abierto e interactivo
  4. Aprender nuevas tareas o desarrollar nuevas skills.


Para no perder estas interacciones con el equipo y seguir aprovechando la riqueza de estar en contacto y compartir, te recomendamos.

A nivel de creatividad, huye de las reuniones de control y seguimiento, y promueve el contacto invitando a

¿Hay días en los que enlazas un zoom o Teams detrás de otro y otros en los que nadie te llama? Nos relacionamos en función de los picos de trabajo y esto, nos lleva olvidar que a veces, simplemente necesitamos conversar de cómo vamos.

Ahora más que nunca, agenda encuentros individuales con diferentes personas, para hablar de tu trabajo, compartir feedback y preocuparte por cómo van las cosas. Da y pide feedback más de lo que lo hacías normalmente, porque será bueno para ti, y sin duda, para las personas que trabajan contigo.

Una buena idea, además de agendar estas llamadas y hacerlas un hábito, es “sorprender” y proponerte llamar a alguien simplemente para hablar, sin que lo espere.

Genera debate y discusión con el equipo sobre temas que tengáis sobre la mesa o bien, provócalos compartiendo algún artículo, lectura o pregunta que os obligue a compartir.

Y no te olvides, por último, de generar rutinas de formación a través vídeos, videoconferencias o encuentros digitales. Tan sólo 5-10 min. Pueden transformarse en una oportunidad estupenda para contactar con los demás y saber que no estamos solos, trabajando en remoto.

En un trabajo remoto, más rutinario, con menos posibilidades de sorpresas y con más relación con tecnología que con personas, se trata de cambiar, como decía Gary Hamel, la burocracia por la “humanocracia” y dejar espacio para el arte, el amor, la creatividad, la curiosidad y todas esas características que nos hacen humanos y que, curiosamente, son las que más generan valor.

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