Me ha hecho mucha gracia una versión del meme del perro relativa al teletrabajo. El perro cachas representa a las empresas durante el estado de alarma, hablando de las bondades del teletrabajo. El perro canijo, a las empresas haciendo volver a apresuradamente a sus empleados al puesto de trabajo nada más terminar la situación legal de excepcionalidad que hemos vivido.

¿En qué quedamos? ¿Gracias al teletrabajo hemos sido más ágiles, más colaborativos y más productivos y en la nueva normalidad vamos a asumir el teletrabajo de forma masiva? ¿O esto ha sido un paréntesis obligado, que ha perjudicado nuestra productividad y vamos a volver a nuestra forma de trabajo presencial, exactamente tal y como lo estábamos haciendo?

Probablemente la respuesta a esta pregunta sea diferente en cada empresa. Por ello, es ahora el momento en el que cada una de ellas debe hacer una profunda retrospectiva para ver cuáles son sus retos en la nueva normalidad, sobre que fortalezas puede apalancarse y qué barreras están impidiendo que el teletrabajo se implante de forma eficaz.

En mi opinión, para que el teletrabajo pueda implantarse con éxito en una empresa hay que vencer cuatro grandes barreras que lo hacen inviable y que tienen que ver con la mentalidad de los directivos, los estándares profesionales de la organización, los sistemas de colaboración y las habilidades digitales de los empleados.

Los cuatro MUST del teletrabajo

1. Mentalidad de los directivos.

Parece de perogrullo, pero es algo que no se puede obviar. Lo primero que es necesario para que el teletrabajo funcione es que el equipo de dirección tenga una mentalidad positiva hacia él. Aquí funciona lo de las famosas teorías X e Y de McGregor. Si el directivo funciona de acuerdo con la teoría X y piensa que los empleados son vagos por naturaleza y que necesitan ser estrechamente controlados para ser eficaces en su trabajo, poner a todo su equipo a teletrabajar cinco días por semana va a ser un auténtico calvario para él.

Me decía un conocido que su jefe le había dicho que no creía en el teletrabajo porque «¿Quién le decía a él que sus empleados no iban a estar en casa viendo Netflix o jugando a la video consola?». Está claro que un directivo que piensa así, jamás va a estar cómodo con esta nueva forma de trabajar. De cualquier forma, tenemos malas noticias para los que piensan así: con Internet y los teléfonos móviles las posibilidades de distracción de un empleado en la oficina también son enormes. Así que si tienen empleados vagos e irresponsables, el problema también lo tiene cuando trabajan en la oficina.

2. Estándares profesionales de la organización. 

Cada empresa tiene unos estándares profesionales diferentes. Todos conocemos empresas excelentes, en las que existe entre sus empleados una importante cultura de orientación a resultados y cuentan con una plantilla altamente capaz y comprometida.

En este tipo de empresas es habitual que las personas estén acostumbradas a trabajar por objetivos y sus profesionales tengan capacidad para tomar decisiones relevantes en su trabajo. Son empresas en las que no se toleran las chapuzas y sus directivos no son paternalistas y evalúan de forma objetiva el desempeño de sus colaboradores, haciendo que exista una auténtica meritocracia. En este tipo de organizaciones el teletrabajo funciona. Porque los empleados, para conseguir sus objetivos, no necesitan estar permanentemente vigilados por sus jefes.

Por el contrario, en empresas en las que no se promueve la excelencia, en las que la calidad del management es baja, se consiente la chapuza y sus directivos son paternalistas, el teletrabajo no permite conseguir resultados sostenibles.

3. Sistemas de colaboración. 

El teletrabajo no puede ser hacer lo mismo pero desde casa. Todos los días en la oficina mantenemos decenas de interacciones con jefes, pares y colaboradores que, cuando empezamos a teletrabajar, desaparecen de un plumazo.

Si tratamos de teletrabajar desde casa sin hacer ningún cambio en nuestros sistemas de colaboración, veremos que nos pasamos el día colgados del teléfono, asistiendo a interminables videoconferencias y escribiendo y recibiendo unos larguísimos correos electrónicos llenos de molestos anexos. Por ello, si queremos tener éxito en el teletrabajo lo primero que tenemos que hacer es cambiar nuestra forma de trabajar.

Es primordial implantar una sistemática de reuniones: reuniones semanales con todo el equipo para planificar el trabajo y marcar objetivos a corto plazo, reuniones diarias muy breves con las que desatascar temas y mantener la relación con nuestros compañeros y también reuniones quincenales o mensuales más amplias, que incluyan a varios equipos o a todo un área de la empresa para compartir con los empleados la visión de la empresa. Y no sólo hablamos de reuniones. A nivel de sistemas es importante contar con una herramienta de colaboración tipo Teams o Slack que nos permitan mantener una comunicación escrita rápida y contextualizada con los equipos. De lo contrario moriremos sepultados en el correo electrónico.

También es importante contar con herramientas que favorezcan la autogestión y la transparencia como Trello o Planner. Y, por supuesto, una buena herramienta de gestión documental y ofimática en la nube, de forma que todo el equipo pueda acceder al conocimiento de forma ágil y sencilla sin tener que estar generando interrupciones a sus compañeros.

4. Habilidades digitales del equipo. 

Y para que todo lo anterior funcione, el equipo tiene que contar con habilidades digitales. Tiene que conocer a fondo las herramientas ofimáticas de las que dispone para generar y gestionar la información, ser capaz de mantener video conferencias efectivas, gestionar su agenda digital y desarrollar hábitos digitales seguros.

Pero, sobre todo, tiene que tener destreza digital y una mentalidad de aprendizaje continuo. Porque las herramientas cambian constantemente y la habilidad digital más importante es la capacidad de desarrollar nuevas habilidades digitales.

Todo lo que hemos descrito tiene que ver con implantar la filosofía ágil en la empresa. Los equipos pueden trabajar desde casa y ser eficaces. No nos cabe ninguna duda. Las empresas más productivas del mundo ya lo están haciendo. Pero para eso hay que desarrollar una nueva cultura y unos nuevos sistemas de gestión. Pasar a un modelo de teletrabajo requiere muchos más cambios que mandar a la gente a su casa a trabajar y pagarles el wi-fi.

El teletrabajo tiene innumerables ventajas para la empresa, para los empleados y para la sociedad. Las empresas que sean capaces de implantarlo con éxito serán más productivas y podrán retener a los empleados más capaces y comprometidos.

Pero lo cierto es que para que el teletrabajo sea productivo, las empresas tienen que reunir los requisitos citados más arriba. La mala noticia es que pocas empresas en España lo cumplen. La buena noticia es que son cosas que se pueden cambiar con un poco de organización y con formación a directivos y a empleados.

En Moebius Consulting estaremos encantados de ayudarle en este reto.


Agustín Rosety

𝗦𝗼𝗰𝗶𝗼 𝗗𝗶𝗿𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗠𝗼𝗲𝗯𝗶𝘂𝘀 𝗖𝗼𝗻𝘀𝘂𝗹𝘁𝗶𝗻𝗴.

Experto en Experiencia de Cliente y Transformación Digital. Socio de Moebius Consulting. PDG y Programa de Transformación Digital por el IESE. Profesor del Master de Experiencia de Cliente en IGS La Salle.