Desde el año 2000, en apenas 20 años, el 52% de las organizaciones que figuraban en el índice Fortune 500 han desaparecido del selectivo. Las causas: quiebras, fusiones, etc. Hay quien dice que nos encontramos inmersos en una Era de extinción masiva. Pero no de especies animales, si no de empresas.

Este dato ilustra el cambio acelerado que caracteriza a esta Era Digital en la que vivimos. El contexto de negocio se sigue deslizando a una enorme velocidad, hacia lo extremadamente complejo. La aparición de hasta 20 tecnologías, que por sí solas tienen la capacidad de acelerar el progreso de la humanidad, se potencian unas a otras, evolucionando a una velocidad exponencial como nunca antes conocida.

Los (muchos) cambios radicales que se van produciendo, los podemos encuadrar en 5 dominios:

  • Cambios profundos en el entorno de los clientes.
  • Cambios en contra quién y cómo se compite.
  • Un profundo gran cambio fundamental que consiste en considerar el DATA como “el” nuevo activo estratégico.
  • La innovación debe ser disruptiva para ser relevante.
  • Revolución en las Propuestas de Valor de las empresas, quedando difuminados los Sectores e industrias.

Debido a ello, los modelos de negocio de las empresas han cambiado, y lo seguirán haciendo, con respecto a lo que han sido prácticas y modelos de éxito durante décadas. No solo son cambios en la propuesta de valor, si no en todos los aspectos: como la comercialización, la entrega de valor a los clientes, la forma de competir o la forma de organizarse y de trabajar por parte de los empleados.

En este contexto de negocio surge lo que venimos en llamar Business Agility. Definimos este término como la forma que están teniendo las empresas de éxito, de adaptarse evolutivamente de forma rápida, continua y sistemática a los cambios del entorno y del mercado, de forma rentable y batiendo a su competencia. Business Agility define la forma de crear y entregar constantemente nuevo valor a sus clientes, cubriendo con éxito sus nuevas y cambiantes necesidades, consiguiendo con ello crear una ventaja competitiva. Business Agility implica cambiar la mentalidad, la organización y la cultura empresarial.

Podríamos decir que la Transformación Digital es lo que está ocurriendo fuera de las organizaciones en esta nueva Era. Y Business Agility es la respuesta interna, competitiva y organizativa, que dan las empresas de mayor éxito para competir en este nuevo contexto de mercado.

Business Agility y 3 palancas clave de actuación

“Cualquier empresa diseñada para el éxito en el SXX está abocada al fracaso en el S XXI”, nos decía el emprendedor en serie David S. Rose. Pero atención, porque ¡estamos ya consumiendo un cuarto de ese siglo! Y si a nuestra empresa no se ha adentrado en aguas turbulentas (raro), no tardará mucho en hacerlo.

En esta nueva Era Digital, siguen existiendo una enorme mayoría de organizaciones diseñadas para la eficiencia y la predictibilidad. Pero el contexto de negocio que las generó, ya no existe. Por eso tantas empresas encuentran dificultad para captar y responder a los cambios disruptivos que se generan en el mercado. Son organizaciones que reaccionan de una forma extraordinariamente lenta, con jerarquías y toma de decisiones rígidas top-down, con prácticas anquilosadas y burocráticas pensadas para una época que ya pasó.
Por contraste, esas organizaciones que son capaces de generar y entregar nuevo valor al cliente de forma constante, en cortos períodos de tiempo, esas organizaciones que son capaces de adaptarse continuamente, batiendo a su competencia, en favor de sus clientes, y dominando el mercado, ¿cómo lo hacen?

En mi opinión, podemos reconocer 3 ejes clave, que permiten “aterrizar” el mindset de Business Agility y desarrollar una estrategia asociada con acciones concretas.

  1. El Customer Centricity.

    No hay nuevo modelo de negocio, ni propuesta de valor de éxito en la Era Digital, que no surja de poner a las necesidades de los Clientes y usuarios en el centro del Proceso de Desarrollo. Pero de verdad. Resulta contraintuitivo comprobar cómo, para competir con éxito en un mundo donde la tecnología lo cambia todo, es mejor empezar el viaje, olvidándose de la tecnología. La clave del éxito es generar grandes experiencias de cliente, en negocios (productos o servicios) tradicionales, conectando con necesidades, muchas veces inconscientes, de los clientes. Organizaciones de éxito fulgurante en los últimos años así lo hacen. Un ejemplo es UBER o Cabify. Analizando su propuesta de valor, estas empresas podríamos decir que “democratizan” la experiencia de viajar como un ministro, aprovechando que la tecnología actual lo permite (el smartphone como emisor y receptor de información y datos en tiempo real). Para conectar con necesidades no conscientes de los usuarios, las herramientas del Design Thinking ó Human Centered Design, son hoy en día un verdadero must.

  2. La Gestión Estratégica de la Innovación.

    Esta innovación, en muchos casos disruptiva, no solo se centra en el producto o servicio. Si no también en el modelo de negocio. Esto implica generar nuevos mercados que explotar, generando ventajas difíciles de igualar (Estrategia de Océano Azul), nuevas propuestas de valor para introducirse en otros sectores y/o llegar a nuevos targets de cliente. Para gestionar las nuevas propuestas de valor y modelos de negocio, la irrupción del enfoque Lean Startup (con foco Human Centric), lo cambió todo. También en las organizaciones tradicionales. Donde adaptar y crear estructuras o áreas de negocio como si fueran una nueva startup, es una estrategia ganadora.

  3. La Organización Ágil.

    O cómo las empresas adquieren la habilidad de reconfigurar su estrategia, la organización, sus estructuras, sus procesos (de operaciones, comerciales,… ), sus personas y sus tecnologías de una forma rápida, constante y sistemática. El mantra es entregar valor continuamente a los clientes, batiendo a los competidores. Y esto va mucho más allá de simplemente poner a trabajar a los equipos utilizando marcos ágiles como SCRUM, de tener a los equipos moviendo vistosos “postits” en los Kanban, etc., etc. Una organización ágil no empieza por poner el foco en los marcos agile, sino que sabe integrar en el ADN de la empresa los principios y valores de la agilidad (adaptabilidad + rapidez), desde el CEO a la persona de menor rango. Son auténticas “learning organizations” basadas en pequeños equipos autónomos y autogestionados, dónde el aprendizaje sobre los aciertos y sobre los errores, es continuo. Donde siempre, siempre, se tiene a los clientes y empleados en el centro, como driver para evolucionar la propuesta de valor y la cultura de la organización. Son empresas que saben conseguir resultados extraordinarios, consiguiendo que toda la organización reme hacia el mismo objetivo estratégico. Acorde a un propósito compartido, midiendo lo que realmente importa. Con herramientas como los OKR. Y que no, que no… que no son lo mismo que los KPIS.

Business Agility implica una fuerte evolución, profunda y transversal. De nada sirven los cambios “cosméticos”, que a veces han traído las “modas”. Abrazar el enfoque de Business Agility no es garantía de éxito, pero lo que parece claro es que el inmovilismo, nos aleja de él.

Y en tu organización ¿cómo activáis el Business Agility en plena Era Digital?


Xavier Rodríguez

𝗦𝗼𝗰𝗶𝗼 𝗗𝗶𝗿𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿 𝗲𝗻 𝗠𝗼𝗲𝗯𝗶𝘂𝘀 𝗖𝗼𝗻𝘀𝘂𝗹𝘁𝗶𝗻𝗴

Experto en Organizaciones Exponenciales y Design Thinking. ExO Sprint Coach por Open ExO. Diplomado en Digital Strategies for Business en la Columbia Business School.