Detrás de la necesidad de desarrollar una estrategia y una cultura digitales se encuentra un hecho contrastado: la tecnología cambia más rápido que las personas.

Un estudio de Deloitte muestra cómo la tecnología avanza a ritmos exponenciales, incrementando su capacidad y reduciendo su coste. Aunque el verdadero cambio sucede cuando alguien descubre en esas oportunidades una nueva forma de solucionar un problema humano. Esos cambios son impredecibles, pero ocurren siempre más rápido que la respuesta de las personas, empresas e instituciones. El gap de los individuos es menor y se llama adopción. Eso ocurre por el fenómeno de la consumerización, que significa que las personas tienen acceso a tecnología que antes estaba sólo en manos de las empresas, y con un uso muy sencillo e intuitivo.

El gap de las empresas es más lento y lo llaman adaptación, referido a cómo las personas esperan que las organizaciones integren y generen nuevas interacciones con la tecnología. Y finalmente el gap de asimilación se refiere a cómo el marco regulatorio de la sociedad acomoda de manera aún más lenta los cambios, creando en algunos sectores una protección temporal.


Ignacio de Jorge

𝗦𝗼𝗰𝗶𝗼 𝗱𝗶𝗿𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿 𝗲𝗻 𝗠𝗼𝗲𝗯𝗶𝘂𝘀 𝗖𝗼𝗻𝘀𝘂𝗹𝘁𝗶𝗻𝗴

Experto en Cultura y Liderazgo Ágil.